Areas of knowledge and habilities/areas de conocimiento y habilidades/ Kunskapsområden

fredag 7 september 2012


¿Qué me significó mi paso por la escuela de arquitectura de la Universidad ARCIS?



Me significó por sobre todo, la alegría inmensa de ir a la escuela cada jueves para consagrarlo al rito comunitario llamado “Taller Central”, a la  búsqueda de indicios que nos permitieran vislumbrar un buen porvenir y proyectar para una nueva vida - que también es hoy -basada en elementos culturales, justos y civilizatorios, que posibiliten  el paso de un paradigma cultural – económico y por lo tanto también arquitectónico, evidentemente obsoleto, hacia otro vigente, donde haya lugar para los anhelos.



En esos días dábamos cuenta de ese mundo posible a través de las miradas de todos los alumnos y colegas. Los jueves eran también, los días de la pregunta. Esos catorce años en la escuela me dejaron un tejido de preguntas muy vasto que sigue abriéndome caminos.



Me significó convertirme en profesora de taller, aprender a enseñar arquitectura entendiendo que los iluminados son los alumnos y que el conocimiento generado en el taller es propiedad colectiva. Pude comprobar que la producción colectiva de ideas, permite que podamos significar el saber que cada integrante de ese colectivo porta, que la arquitectura se nutre de muchas cosas pero que es sólo desde el saber horizontal y en forma participativa que es posible ir construyendo. Que el desarrollo es sobre todo colaboración.



Semana a semana, me significó hacer un esfuerzo en encontrar la forma en que pudiese aportar para hacer emerger aquella expertiz que todo ser humano porta por el sólo hecho de vivir en sociedad, Pablo hablaba de formar “ciudadanos arquitectos”, creo en eso con mucha mas fuerza hoy. El principal obstáculo de esta ruta emprendida fue, inicialmente, la falta de fe que los alumnos tenían respecto de su propio saber, les costaba creer que ellos eran los protagonistas en la producción colectiva de conocimiento – el paso por un sistema educacional vertical y autoritario, deja su huella.-. Lo que se pedía a los alumnos eran respuestas a las preguntas planteadas en el Taller Central.
Pude haber olvidado las respuestas si las hubiese memorizado mecánicamente, pero no lo hice, porque las recuerdo,lo, que significa que las he hecho pasar por mi corazón1 algunas de ellas:



¿Dónde queda ”Blanquerna”?
Responde Patricio Carvajal:
Blanquerna queda, al igual que lo justo y lo bueno, entre las piedras y las estrellas”



¿Cómo se habita en Tunquén?
Responde Manuela Altamirano:
Si se observa desde el patio de una cierta casa, se puede decir que se habita con un horizonte arriba y otro abajo. El de arriba está  dado por la vastedad del océano y el segundo por la cercanía entre los promontorios que conforman esa pequeña bahía.”



¿Cuál será el motivo por el cual la calle “San Cristóbal” tenga los mas altos índices de asaltos de su comuna?
Responde Julio Nanco:
Por la falta de luz del sol. Porque al quedar esta calle justo entre el cerro San Cristóbal y el cerro Blanco, es la calle donde amanece más tarde y donde anochece más temprano, es decir, los asaltantes cuentan con más horas de oscuridad como amparo”



Viendo estas respuestas hoy me maravillo y pienso que se pudo haber escrito un pequeño ensayo con cada una de ellas. Estas tres me llevan a un donde, a un cómo y a un programa que da cuenta del significado de la luz solar, y son sólo tres de entre miles.
El paso por esta escuela me significó también, la valiosa experiencia del Taller de la Vivienda en la localidad de Rungue, me significó conocer algo del habitar en comunidades mapuche y derivado de ese trabajo la pregunta por La Penumbra desarrollado por toda la escuela en sus distintos niveles durante un semestre.



Todo esto dentro de un ambiente humano de una calidéz que aún me abriga, entrañable.



Hoy, si se planteara una intervención, quisiera que esta fuera en un pequeño pueblo de Chile, ojalá en el norte. No no vacilaría en proponer empezar el trabajo con una gran fiesta que diera el vamos a un Taller Central, pero esta vez sería público. En él participarían tanto el pueblo como los arquitectos y los otros profesionales involucrados en el trabajo, los alumnos que quisieran – porsupuesto -, de la escuela y la universidad que fueran. Y, así como los alumnos demostraron ser protagonistas en la producción de conocimiento, el pueblo, en este caso, sería el protagonista de su propio desarrollo. Es decir, haría extensiva lo que hoy llamo “La pedagogía de la pregunta” a pequeñas comunidades completas.



Estoy segura de que así se lograría un desarrollo humano poderoso y vigente.



Ximena San Cristóbal



           Arquitecto Ms - SAR
Lund, Suecia 19 de mayo de 2012.

1Una de las tantas distinciones que José María Bulnes y Virgilio Rodriguez nos mostraron en el Taller Central.